Historia

Un poco de historia

Sintetizando la cronología que sigue la obra "El Excmo. Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de Cádiz en el siglo XX" , la figura de Cayetano del Toro se alarga como promotor de la cultura y de tantas otras iniciativas que llevan su sello en el Cádiz de principios del siglo pasado. En esta etapa inicial, la trayectoria de la institución vendría marcada por las dificultades para convertirse en corporación oficial que represente a todos los colegiados médicos de la provincia.

Su reconstitución vendrá a partir de 1917 de la mano, entre otros del Presidente Enrique Díaz Rocafull, discípulo de Cayetano del Toro. En esos mismos años destaca el apoyo dado por el Colegio a la huelga de sanitarios de Jerez al no percibir el abono de sus mensualidades por parte del Ayuntamiento y que sería resuelto favorablemente para el colectivo.

Este suceso merecería por entonces opiniones de muy diversa índole, de las que llegarían a participar personalidades de la relevancia de Blas Infante y Primo de Rivera. Otras figuras importantes que inscriben su nombre en la historia del Colegio son Fermín Aranda y Leonardo Rodrigo Lavín.

La guerra civil

El cambio político que trae la Guerra Civil afecta a todas las esferas y la colegiación médica gaditana no será una excepción, encabezada por el Presidente de la llamada Comisión Gestora, Victoriano Lenzano, al que sucede en los años cuarenta José Gómez Plana.

Durante la postguerra, se afrontan los procesos de depuración, seguidos de una etapa de gran reactivación en la vida del Colegio. José María Pemán, Díaz Rubio o el Nobel Jacinto Benavente dejan impronta de su magisterio dentro de los ciclos de conferencias que entre otras actividadesx servirán para reavivar la influencia social de la institución.

La explosión del 47

En 1947 la ciudad de Cádiz se vería sacudida por uno de los acontecimientos más dramáticos de su historia reciente, como fue la explosión que el 18 de agosto obligó a los médicos, a la cabeza de las demás ramas sanitarias, a enfrentar con heroicidad una tragedia humana colectiva.

Este comportamiento otorgaría al Colegio la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad, concedida en Consejo de Ministros, y el título que ostenta de Excelentísimo.

Antes de encontrar su definitivo establecimiento, el Colegio conocería varias sedes. La primera de ellas tiene su localización en la calle Veedor y sería su domicilio desde principios del pasado siglo hasta la Guerra Civil. Tras su paso por la calle San Miguel, se radica en Benjumeda, en un edificio dotado de mayor entidad.

 El año 2001 fue testigo de su ampliación a la calle Cervantes, lo que ha permitido a su vez extender los servicios a los colegiados en cantidad y calidad.

Los años de la consolidación

En la década de los ochenta puede hablarse de la destacada creación del Instituto Bibliográfico de Información Biomédica (IBIB), un instrumento que ha dado a los colegiados nuevos y más avanzados métodos de búsqueda en su faceta investigadora y de consulta.

Los útimos años han visto cómo desde el Colegio se viene desarrollando una gran labor de formación continuada, con infinidad de cursos, además de abordarse la informatización integral de instalaciones y servicios.

Si algo ha definido al Colegio de Médicos a lo largo de su historia centenaria es la lucha por mantenerse y conservar el crédito entre sus colegiados hasta su definitiva consolidación.