Llanos de Rabel: caprichos de la Naturaleza

rabel

Dra. Noelia Domínguez Manzano

Este agradable paseo tiene su comienzo en la serrana población de Zahara de la Sierra, donde nos damos el encuentro quienes que decidimos pasar inmersos en la Naturaleza este soleado sábado de primavera.

Nuestro sendero parte de las proximidades del Puerto de los Acebuches, presentándose como un firme cómodo que nos permite disfrutar de cuanto nos rodea.

A pocos metros del inicio de la excursión podemos observar y nos explican una construcción de piedra protegida actualmente y denominada Calera. Como su nombre hace pensar, se trata de un horno de cal donde a través de la calcinación de la piedra caliza se conseguía el óxido de cal, que todavía hoy es empleado en numerosas poblaciones para pintar las paredes de las casas y mantenerlas así más frescas en los periodos estivales.

El entorno que nos envuelve muestra una perspectiva única que recoge tres emblemas de la Sierra de Grazalema. A nuestra derecha discurre el Arroyo Bocaleones que guarda una ermita de gran belleza; La Garganta Verde, y  continúa hasta Zahara a través de un impresionante cañón que resulta de un gran atractivo para aventureros. Al frente, en la Sierra del Pinar, realza su figura luciendo elegante y majestuoso El Torreón, pico más alto de la provincia de Cádiz con 1.654 metros y que arropa en toda su falda la mayor reserva de Pino Pinsapo del mundo, especie única y autóctona, El Pinsapar.

El final del recorrido nos lleva a los llanos de Rabel, objetivo de nuestra ruta. Caprichos de la Naturaleza que en lo más profundo de un entramado montañoso se escondan estas amplias llanuras que invitan a tumbarte y contemplar en silencio el encanto de lo que nos envuelve. Para quien le suponga curiosidad el nombre de Rabel, sólo comentar que como en muchas de las explicaciones en las que se comienza diciendo “Cuenta la historia que había…”  es por una historia de amor.

Este único paisaje está envuelto en una vegetación mediterránea, premiada con algunos pinsapos a pie de camino engalanados de belleza por la peculiaridad de sus hojas.

Aunque son numerosas las aves que nos deleitan sobre nuestras cabezas, es sin duda el Buitre Leonado quien merece aquí su referencia. Rapaz de tal envergadura que puede llegar a pesar entre 6 y 9 kilos y dotada de excelentes adaptaciones para la detección y consumo de carroñaje y por lo que neciamente fue perseguida, pero que afortunadamente continúa pintando nuestros paisajes.

Y se termina en el punto de partida, paseo agradable, Naturaleza generosa y cómodas conversaciones con quienes hasta ese día, eran desconocidos.

Todas las fotos de la excursión aquí

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