El Colegio de Médicos se va al País Vasco

José E. Lasarte

Después de una cierta incertidumbre por la realización del viaje se completó el aforo, se disiparon las dudas y nos pusimos en marcha.

Al principio madrugón, Cádiz, Sevilla y en tren a Zaragoza. Nuevamente autobús y llegada a Bilbao.

Surgió lo imprevisto con la meteorología y Bilbao nos recibió con 45º (no es un error tipográfico), después a lo largo del viaje hemos tenido lluvia, frío, calor; nos ha cobijado todo.

A pesar del calor realizamos la visita a la ciudad con una pasada por el Guggenheim y otros puntos de interés y por fin la llegada al hotel Ercilla, donde hemos estado alojados todos los días, lo que ha sido un acierto y de agradecer.

La segunda etapa: el bosque de Oma; marcha de varios kilómetros muy dura y con un calor atroz. En el bosque animado, con las pinturas, hubo opiniones para todos los gustos. Por la tarde, en Asperita, visita muy interesante al Santuario de Loyola con la casa palacio donde nació San Ignacio y la tarde continuó con la sorprendente visita al Santuario de Aránzazu por su rompedor estilo. Nuestro anfitrión fue un franciscano que nos ilustró sobre la Iglesia y nos llevó al Camarín de la Virgen, donde pudimos apreciar la bella talla.

Al día siguiente San Sebastián, con la visita a la bahía de la Concha, Palacio de Miramar, el Kursal, Hotel María Cristina. Aquí fue la lluvia nuestra compañera.

Nueva etapa que nos llevó a Guernica, la Casa de Juntas y el famoso árbol. Continuamos hacia Bermeo y por la tarde el Mirador de S. Juan de Gaztelugatxe con la panorámica de su ermita. En Getxo pudimos disfrutar de un viajecito en el puente colgante, inaugurado en 1893, y la visita a Portugalete.

El viernes 22 continuamos nuestra ruta por Orduña, Balmaseda, con un interesante museo de La Pasión, con recreación de los personajes y una muestra fotográfica. Por la tarde, Durango y Elorrio.

Al día siguiente fue sorprendente la visita que realizamos a la bodega Marqués de Riscal en Laguardia y que nos trasportó en el recuerdo al Guggenheim por su estructura vanguardista.

Por la tarde nos acercamos a Vitoria, con saludo a Celedón y a la Virgen Blanca. Tiene la particularidad de que la Catedral Vieja está en obras de restauración y se pueden realizar unas visitas guiadas con casco y cuyo lema es ”Abierto por obras”, que está teniendoun seguimiento internacional por su novedad y sirvió de inspiración a Ken Follet  para una de sus obras.

Ya el domingo nos tocó Lekeitio, Ondarrua, Guetaria (patria de Juan Sebastián Elcano, nombre que nos evoca muchos recuerdos), Zaráuz (pudimos saludar a Arguiñano en piedra) y el viaje toca a su fin y nos tenemos que preparar para el regreso.

Ha sido muy completo dándonos unas pinceladas de lo más representativo del País Vasco.

Algunos tuvimos la suerte de poder visitar, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, una exposición de Hiperrealismo algo increíble.

En el capítulo de gastronomía creo que el sentir general ha sido bueno. Los restaurantes elegidos has sido aceptables. Las cenas, todas en el hotel, donde han tenido con nosotros un trato exquisito.

Felicitaciones para Maite, la guía que nos ha acompañado todos los días, y para Tomás, el conductor, ambos muy amables.

Y a Marta, agradecerle su dedicación, cuidando al máximo todos los detalles con una gran profesionalidad.

También agradecer su colaboración a Antonio Padilla y nuevamente a Marta Vázquez en el reportaje fotográfico.

El grupo ha sido como una familia, muy  unidos y con una puntualidad exquisita, lo que ha facilitado el cumplimiento de todas las actividades.

Han sugerido que el Colegio organice un próximo viaje a nuestra vecina Portugal. Te lanzo el reto Carmen Sebastianes para que nos entusiasmes con otro viaje tan atractivo como el que hemos realizado.

Nada más. Hasta el próximo viaje.

0 comentarios