Caminito del Rey, prólogo a un fin de semana denso y feliz

Rafaela López Rodríguez

Los pasados 29 y 30 de octubre el Colegio Médico de Cádiz organizó una nueva edición para visitar el Caminito del Rey. Fueron dos jornadas distendidas y en buena compañía, que así vivimos:

Salimos muy tempranito, desde las 5 de la madrugada andaba ya Marta recogiendo colegiados, familiares y acompañantes que nos fuimos acomodando en el autobús, rumbo a tierras malagueñas.

Parada técnica en Algodonales, donde desayunamos una inmensa rebanada de pan de campo, con su manteca “colorá”, blanca sin/con zurrapa…, que nos cargó de fuerzas para la jornada.

Sobre las 10 horas llegamos a Ardales, inicio de la ruta del Caminito del Rey, donde fuimos recibidos por las guías locales Violeta y Cristina. La ruta transcurre entre Ardales y El Chorro y atraviesa el Desfiladero de los Gaitanes, el Valle del Hoyo y el Gaitanejo. Antes de iniciar el trayecto, nos colocamos los cascos obligatorios, ya que existe peligro de desprendimientos de tierras y piedras en el camino de roca.

Tras atravesar un túnel, los primeros tramos del sendero del Caminito del Rey, de unos 2-3 kilómetros, transcurren por sendas forestales hasta el tramo propio de pasarelas de 2.9 Km, elevadas unos 100 metros sobre el río, estrecho camino adosado a la roca, que permite admirar un paisaje espléndido: pudimos observar la impresionante vista del desfiladero, el paso del tren en las vías que corren paralelas al sendero, el contraste del cielo con múltiples aves rapaces y el desafío al vértigo al mirar al río, vista de escaladores en las paredes de roca, ya que coincidimos con un rally de escalada, todo ello con el continuo azote del viento que amenazaba con no dejarnos completar el recorrido, hasta atravesar el Puente Colgante de los Gaitanes, de unos 30 metros, que se mueve y donde el vértigo quiere convertirse en miedo, culminando tras algunos tramos de pasarela con la impresionante vista del pantano del Chorro; solo una palabra para describir las sensaciones experimentadas en el sendero ESPECTACULAR, y a todas vistas muy, muy seguro.

Atravesamos otros dos kilómetros de pistas y llegamos a la población de El Chorro, donde disfrutamos de un buen almuerzo, con migas, carnes y vinos, para reponer fuerzas.

Llegada a Málaga, que nos recibió animosa, donde pasamos la tarde y noche del sábado (visitas a museos, paseos por el centro y el puerto, encuentros con familiares y amigos…), cena y sueño reparador.

El domingo tras un buen desayuno en el hotel, nos dirigimos a Nerja, donde nos encontramos con nuestros guías locales Jose y Clara.

En Nerja visitamos el barco de Chanquete, el balcón de Europa y disfrutamos de un bonito paseo por sus calles y luego nos dirigimos a las Cuevas de Nerja: paisaje natural, patrimonio de la Humanidad, donde admiramos sus inmensas galerías con sus espectaculares espeleotemas: estalactitas, estalagmitas y columnas, de impresionante belleza, la gran columna de la sala del Cataclismo y las más variadas formas que se muestran a nuestra imaginación en esta gran maravilla de la naturaleza.

Luego hicimos una breve visita a Frigiliana, pueblo precioso de casas blancas, empedradas y empinadas calles, disfrutamos de un bonito paseo, que muchos aprovecharon para compras: miel de caña, vinos, aceites, embutidos y quesos. Almorzamos en el pueblo, agasajados con una espléndida comida, buen gazpachuelo, carnes y exquisitos postres, que nos inspiraron para una siesta en el autobús de vuelta a Cádiz.

Breve parada en Alcalá de los Gazules y llegada al hogar, con la sensación de haber vivido una nueva aventura, conociendo nuestro entorno cercano en un fin de semana denso, pero feliz.

Gracias Marta, por tu buen hacer, a Viajes el Corte Inglés, por seguir dándonos los servicios impecables a los que nos tenéis acostumbrados; al Grupo de Viajes por estar ahí, animando y permitiéndonos el reencuentro con compañeros y amigos y a todos vosotros compañeros viajeros, nos vemos en la próxima.

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