Caminito del Rey: a paso rápido y memoria lenta

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Por Marina Gómez Ríos.

El pasado 23 de enero realizamos el trayecto del Desfiladero de los Gaitanes  conocido con el nombre de Caminito del Rey , en la provincia de Málaga.

La jornada comenzó temprano, a las 5h de la mañana subieron los primeros viajeros, y una vez nuestro autocar terminó de recoger al pasaje, emprendimos rumbo hacia nuestro destino, Ardales, para iniciar el trayecto del famoso camino a través de su acceso norte.

El inicio del recorrido por este punto es bastante curiosa , primero hay que atravesar un túnel de unos 200m, cuya oscuridad combatimos con la linterna de nuestros móviles, para finalmente encontrarnos con la rivera del Gualhorce.

Es en este enclave donde Paloma , nuestra guía , narra la historia del  famoso caminito:

En 1920, La Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, tuvo la necesidad de construir una vía que permitiese el paso de los operarios encargados del mantenimiento desde la presa del Gaitanejo hasta la presa de Chorro, y para ello construyó una pasarela de madera a lo largo del Desfiladero. En 1925 , Alfonso XIII, acudió a este lugar para inagurar la presa del Conde de Guadalhorce, y aunque hoy en día se desconoce si el rey llegó a recorrer el trayecto en su totalidad, desde entonces este sendero es conocido como el Caminito del Rey.

Una vez cerraron las centrales eléctricas, la pasarela se fue deteriorando y el lugar pasó a ser utilizado por escaladores y excursionistas amantes del riesgo que llegaban atraídos por el reto de conquistar sus paredes rocosas. El acontecimiento de numerosos accidentes, algunos de ellos mortales como el ocurrido en el 2000, obligaron a su cierre, hasta que el 28 de marzo de 2015, y después de un largo y complicado trabajo de remodelación, ha permitido su reapertura y con ello acercar este impresionante entorno al público general.

Con un mayor conocimiento  del lugar, y aseguradas nuestras cabezas con redecilla para el pelo y  casco, iniciamos por fín la marcha.

La primera parte del trayecto ya nos impresiona, al encontramos con el conocido como tramo  de los balconcillos, donde una pasarela peatonal de apenas 1 m. de anchura, aparece enclavada en paredes de roca casi verticales, a cien metros de altura sobre el río Gualhorce.

El segundo tramo , es un sendero terrizo que permite la conversación ,el contacto con la flora del entorno,  incluso  el descanso en algunos de los asientos que encontramos.

Pero es la llegada al desfiladero alto  cuando el paisaje supera todas nuestras expectativa. Siendo el momento álgido la llegada al puente colgante, donde la cautela nos hace dar los pasos más rápidos , sobre todo al sentir como el viento balancea la estructura, y la visión de la pared vertical y el vacío a nuestros pies nos producen una sensación sobrecogedora

A partir de este punto , nuestro camino sigue un trayecto ascendente hasta llegar al Chorro.  Allí tuvimos oportunidad de intercambiar vivencias, mientras degustamos viandas de la zona y tras finalizar la comida pusimos rumbo a Málaga , donde cada uno decidió como pasar la jornada de tarde-noche.

Al día siguiente, nos dirigimos a Puerto Banús, cuyo embarcadero sigue mostrando el lujo que popularizó esta zona.

Para terminar con broche de oro nuestro fín de semana , almorzamos en la conocida pizzería Picasso , donde la comida fue abundante y la compañía inmejorable

A veces los viajes son entrañables porque se realizan en momentos especiales de nuestras vidas, y en mi caso particular, este ha sido uno de esos viajes que enriquecen la mente y engrandecen el espíritu.

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