Caminito del Rey: describir lo indescriptible

Pablo Ortega Delgado

El sábado 6 de mayo, a las 5 de la mañana, se iniciaba la recogida de excursionistas

en  el  punto  indicado de San Fernando, siguiendo   Cádiz, Puerto Santa María y haciendo  última  parada  en  Jerez   las  6.30 horas. Todos,  bastante  dormidos, fuimos entrando en el autobús a la hora indicada y con puntualidad inglesa, tanto el autobús como los pasajeros. La guía Marta y el chófer nos esperaban en cada llegada, para control de viajeros y colocación de maletas.

La primera parada, tras la salida de Jerez, la tuvimos en Algodonales, sobre las 7.30 horas de la mañana, parando en una venta para desayunar, donde ya mucho más despiertos, tras tomar un buen café con tostadas, pudimos saludar a los compañeros / as que íbamos en el autobús, durante los 45 minutos que estuvimos desayunando.

Sobre las 8.15, salimos camino de Ardales, para estar sobre las 10 horas, en la visita del “Caminito del Rey”, por su entrada  Norte y salir por la Sur en Álora.

Una vez que llegamos a Ardales, estuvimos esperando la llegada de nuestro guía y mientras tanto pudimos contemplar las espléndidas vistas al Pantano del Conde del Guadalhorce.

Una vez presentado el guía, nos informa que el tramo que vamos a recorrer es de unos 8 kilómetros, se accede por un túnel de unos 500 metros y luego viene un tramo de senderos, pasarelas y un nuevo tramo de senderos, hasta salir por Álora.

Nos cuenta que la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, propietaria de los Saltos del Gaitanejo y del Chorro, necesitaba un acceso a ambos lados para facilitar el paso de los operarios de mantenimiento, transporte de materiales y vigilancia. Las obras empezaron en 1901 y terminaron en 1905. Mientras se construía el embalse de Guadalhorce-Guadalteba, entre el 1914-1921, el ingeniero Rafael Benjumea decidió mejorar este camino y reformar el puente entre los dos lados del desfiladero de los Gaitanes. Se le puso este nombre con motivo de la visita del Rey Alfonso XIII a la inauguración del embalse en 1921.

Recorrimos el sendero por una arboleda de pinos canarios hasta llegar al punto de entrada, donde nos dieron unos cascos, que eran obligatorios en todo el recorrido.

El camino es precioso en todo su trayecto, con una vegetación de pinos, arbustos, algarrobos, aves y con el río Guadalhorce a nuestros pies.

El tramo de pasarelas es impresionante, tiene una anchura de un metro y una altura en muchos sitios de unos 100 metros, colgados de una pared rocosa vertical y con un puente colgante que une ambas paredes del desfiladero. Tras años de abandono y numerosos accidentes, este camino se cerró en 2001 y se pusieron multas a los que accedían a él.

En 2015, tras ser reconstruido todo el camino, se abre de nuevo al público y es como se disfruta actualmente.

Tras una 3,5 horas de marcha, disfrutando de unas vistas difíciles de describir por su gran belleza, y siendo las 13.30 horas, salimos por Álora, donde nos esperaban en el  restaurante y pudimos disfrutar de los manjares de la zona y conversar con los compañeros / as de mesa de lo genial que lo habíamos pasado y de las sensaciones que cada uno había sentido.

Sobre las 16 horas subimos al autobús y a las 18 horas llegamos a Málaga.

Tuvimos la tarde libre para que cada cual hiciera lo que le apeteciera y quedamos el domingo a las 9.30 horas en la puerta del hotel para subirnos al autobús y visitar el “Jardín Botánico de La Concepción”, donde nos esperaba el guía local David, el cual, una vez presentado, nos informó que este jardín data de 1855, construido por la familia Loring-Heredia. Posteriormente lo compra la familia Echevarría Azcarate. En 1943 es declarado Jardín Histórico-Artístico y hoy Bien de Interés Cultural. En 1990 es adquirido por el Ayuntamiento de Málaga.  

Tiene una superficie de 55 hectáreas y recorrimos la vuelta al mundo en ochenta árboles, mapamundi de palmeras, plantas carnívoras, bambú negro, el cenador de hierro con las glicinias, el exterior de la Casa-Palacio, el Mirador, desde donde se  podía  contemplar  la  ciudad  de  Málaga   nuestros  pies, el  jardín  de cactus, el templete,  el  estanque de la ninfa…

Quedamos maravillados de este entorno, que la mayoría no teníamos idea que tuviera esta ciudad.

A las 13 horas salimos nuevamente para el centro de Málaga, donde comimos y sobre las 16 horas iniciamos el regreso a Cádiz, llegando sobre la 19.

Todos quedamos encantados de los lugares visitados, organización, puntualidad, buen hacer de los guías y chófer.

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