“Me quedo con el afán de superación y todo lo bueno que allí se realiza”

Pilar de Sobrino, de Madre Coraje, relata su experiencia entre las comunidades andinas más pobres de Perú

A finales del año pasado, Pilar de Sobrino, de la asociación Madre Coraje en Cádiz, y su compañera Alicia, voluntaria en Pamplona, recorrieron durante 22 días algunas de las regiones andinas más empobrecidas de Perú. Comunidades situadas entre los 4.500 y 4.800 metros de altitud donde las condiciones de vida se hacen aún más difíciles debido a las grandes distancias y la aridez del terreno. Pilar ha querido compartir esta experiencia transformadora y el pasado viernes la presentaba bajo el título ‘En tierras andinas’ en el Salón de Actos del COMCADIZ.

¿Cuál fue el itinerario de tu viaje?

Durante casi un mes visitamos Huancavelica y Apurimac para conocer de cerca los proyectos que realiza Madre Coraje en estas zonas rurales, y otras localidades como Yauli, Lircay, Tantacato Huaracopata, Pataypampa, etcétera.

Durante la última etapa conocimos la Ayuda Humanitaria que llega desde España a Lima, con destino a las zonas más empobrecidas en los cerros y los centros donde llega el material enviado por la Asociación Madre Coraje.

¿Qué momentos consideras como los culminantes de esa experiencia?

Es difícil quedarse con unos momentos ya que ha sido una experiencia sorprendente durante toda la estancia. La dureza de la vida en el campo a tantos metros de altitud, los pocos recursos con los que cuentan, aunque ellos nos explican los avances que tienen con el ganado, la agricultura y la aplicación de habilidades empresariales. Hemos tenido que tragarnos muchas lágrimas de emoción al visitar los albergues, colegios, centros de discapacitados, niños y niñas que te reciben con una sonrisa… Se te parte el alma.

¿Qué emociones has podido experimentar?

El honor de poder inaugurar el Taller Artesanal de Tantacato, donde hombres y mujeres confeccionan con fibra de alpaca distintos diseños que luego comercializan, el agradecimiento a Madre Coraje por la confianza que se deposita en ellos... la hospitalidad y amabilidad de todos allá por donde hemos ido y el afán de superación.

¿Qué reflexiones haces transcurrido ya un tiempo desde que regresaste?

A nivel personal no sabía que sería tan fuerte, tanto emocional como físicamente. Tras largas jornadas piensas que no vas a poder afrontar otro día pero la ilusión por seguir conociendo todo lo bueno que allí se realiza te hace olvidar el día anterior y vuelven las energías.

Una vez en tu país y con tu día a día no piensas cuál de las vidas es mejor, si la de ellos o la nuestra, simplemente son distintas, pero sí que es verdad que no se llegas a entender la desigualdad, por qué unos tanto y otros tan poco... Sólo me queda volver a agradecer a tod@s los que han hecho posible esta experiencia y recordar que "DE TU COMPROMISO NACE LA ESPERANZA".

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